
Son procedimientos que combinan la aplicación diaria (nocturna) de cremas especialmente preparados, para cada paciente en particular. Las cuales se deben quitar por las mañanas y aplicar protector solar en todo el rostro, con dos a tres refuerzos, en el transcurso del día. Para evitar que la piel sensibilizada, sea afectada (manchada) por el sol o fuentes de radiaciones (hornos, microondas, lámparas, etc.) Según el caso, se puede combinar con aplicaciones de ácidos locales, para lograr una mejoría marcada en la piel dañada.
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