La liposucción es una técnica desarrollada en el año 1979, que ha sido perfeccionada ampliamente en la actualidad. Siendo hoy en día la practica quirúrgica de mayor crecimiento.
Consiste en la eliminación de depósitos de tejido graso, que NO ceden con dietas y ejercicios rigurosos, por medio de pequeñas cánulas. Logrando grandes cambios en el contorno corporal de los pacientes. Se indica en pacientes con buena calidad cutánea (que permita su posterior retracción) y con depósitos grasos localizados.
Se puede realizar en forma aislada o puede combinarse con otros procedimientos (Lifting, cirugía del abdomen, de los glúteos, brazos, etc.) Las zonas más frecuentemente tratadas son: caderas, abdomen, muslos, glúteos, rodillas, cuello y brazos.
Como en todo procedimiento quirúrgico, recomendamos suspender toda sustancia que aumente el sangrado intra-operatorio, como son las aspirinas (aspirinetas, bayaspirinas, etc.), complejos vitamínicos, alcohol y el tabaco fundamentalmente. Esta suspensión recomendamos sea por 10 a 15 días antes de su cirugía y mantenerla durante la primer semana post-operatoria. Así mismo recomendamos tomar Árnica montana en los días previos a su procedimiento, para disminuir el sangrado intra-operatorio y acelerar su recuperación post-quirúrgica. Sugerimos nos comunique si está padeciendo algún proceso infeccioso (fiebre, gripe, diarrea, etc.) o si está recibiendo cualquier otro tipo de medicación, esto es MUY importante.
Se utiliza anestesia local + sedación endovenosa, o anestesia raquídea, dependiendo de la superficie a tratar. Se realizan pequeños accesos (incisiones), de 1 cm y en zonas ocultas, para las cánulas; las cuales se conectan a máquinas especiales para generar vacío (succión). Se procede luego a utilizar técnicas de última generación que permiten una extracción y moldeado del tejido graso. Dejando SIEMPRE un pequeño remanente del mismo, el cual es necesario para el correcto funcionamiento del organismo, y evitar marcas o depresiones. Existen situaciones extraordinarias o imponderables, que como en todo procedimiento quirúrgico, deben ser explicadas por el profesional tratante.
El paciente permanece hospitalizado desde unas horas hasta un día, según la magnitud del procedimiento, aunque generalmente es ambulatorio (se da el alta, la misma tarde la cirugía). Se debe utilizar una prenda de compresión por 30 días, para favorecer la retracción cutánea y la disminución del edema. Se indican analgésico y antibióticos por 3 a 5 días. Recomendamos la realización de terapia de recuperación (ultrasonido, drenaje linfático, etc.) para una mejor y más rápida, re-inserción laboral y social. Sugerimos NO realizar ejercicios bruscos por 30 días, luego iniciar actividades gradualmente.